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Integración Realmente Simple… ¡mediante Feeds!

En Uncategorized el Diciembre 2, 2009 por ricardodevis

El próximo 15 de diciembre tengo que impartir una sesión en CEBEK sobre… ¡feeds! Y como algunos amigos y colegas, tras recibir la circular de la confederación, me han preguntado sobre qué demonios trata, he aquí una breve explicación: se trata de integración, de integración de sistemas informáticos, de integración de contenidos, de indexación y de resultados; de una forma realmente nueva de acometer tanta integración… ¡mediante esquemas realmente simples!
Cuando estaba preparando la documentación llamé al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz para preguntarles si les importaría que les referenciara en la sesión, y me dijeron –palabra más o menos J – que “muy al revés: nos agrada; estamos realmente orgullosos del proyecto de feeds”. Y eso que hablamos de un proyecto realmente grande, en tiempo, esfuerzos y resultados: la reforma del sitio Web municipal, la reformulación de la indexación y de las búsquedas; la presentación celerísima de resultados y la distribución eficacísima de contenidos. Y todo mediante “feeds” J.
El trasunto es claro (para mí, al menos): se trata de separar la creación y edición de la información –cualquier contenido– de su indexación y, sobre todo, de su (re)presentación. ¡Ay, no me quedó tan claro! Lo intento de nuevo: se trata de que el la combinación y la recuperación de la información no dependa, en ningún aspecto, de los programas por los que tal información fue creada o modificada. ¡Vaya! ¡Todavía no lo aclaré del todo! Probemos otra vez: se trata de que las preocupaciones de acceso a la información no dependan de la estructura informática de la empresa o institución, sino de algo mucho más simple, al alcance de cualquier organización: los feeds.
Si atendemos a Wikipedia (y hay que tener fe para prestar tal atención), un feed es… ¿una fuente Web? ¡Claro! Pero en realidad esa ocupación es el “Clark Kent” de un feed: su identidad secreta, conocida por todo el mundo, para así poder dedicarse a su verdadera labor salvadora de los grandes y persistentes problemas de la integración corporativa. Y es que un feed “RSS is the grease that lubricates the groundswell” [Charlene Li & Josh Bernoff, “Groundswell: Winning in a world transformed by social technologies”, 2008, Forrester Research].
La sesión se ocupa, en definitiva, de cómo abordar estrategias supuestamente complicadas de acceso a la información de una empresa o institución mediante un mecanismo reconocidamente simple: ¡Feeds! Y en realidad no se trata de alimentación, sino más bien de la “action of passing a ball or puck to a team member who is in position to score” (Merriam-Webster): en este taller mostraré como cualquier sistema software puede pasar su información a otro jugador mejor posicionado para marcar… en la cesta de la integración J.
En el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz hemos conseguido (mi equipo y yo) que una estrategia basada en feeds suplemente y en la práctica sustituya a grandes paquetes corporativos como gestores documentales o servidores Web. Y la sesión en CEBEK versará sobre cómo pequeñas, medianas y grandes empresas pueden aprovecharse del mismo enfoque, y así obtener resultados prácticos sobrevolando por encima de complicados esquemas de integración, proyectos complejos de desarrollo software o compras de productos sofisticados.
El tono puede haber resultado simple… pero ése era el objetivo, porque el enfoque es también simple, aunque mayormente desconocido. ¡Claro! ¿Feeds? ¿RSS? ¡Ay! ¿Por qué no dar crédito a un esquema que ha funcionado con extraordinarios resultados en organizaciones complejas? ¿Por qué no apostar por lo simple… bien utilizado? ¿Qué se ha de perder?
En definitiva: mi sesión en CEBEK versará sobre estrategias razonables (y realmente simples) de gestión de la información para todo tamaño de empresas: cómo difundirla, cómo recuperarla, cómo combinarla, cómo salvaguardarla, cómo integrarla, cómo… ¡cualquier cosa! J. Y si alguno piensa que este asunto es demasiado sencillo… ¡estará en lo cierto!

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La Brillante Apertura de OpenDeusto

En Deusto, Google, Google Apps, aprendizaje, formación, myOpenDeusto, openDeusto el Octubre 23, 2009 por ricardodevis

myOpenDeusto es un conjunto de herramientas, basadas en Google Apps edición Educación y destinadas en principio a todos los estudiantes de la Universidad de Deusto y, posteriormente, al resto de colectivos relacionados con ella (profesores, PAS, alumni, etc.) que forma parte de la infraestructura tecnológica de la más ambiciosa iniciativa Open Deusto. No sabría decir si myOpenDeusto es un proyecto 2.0, porque los conceptos que animan sus útiles provienen de largo tiempo atrás: los wikis fueron inventados en 1995 por Ward Cunningham, el correo electrónico data de 1965, el origen del chat se remonta a 1968, las páginas WWW adquirieron identidad en los 80, y la edición colaborativa on-line de documentos es de 2004. Las herramientas han mejorado, manteniendo sus conceptos esenciales primigenios, pero… ¡los comportamientos han cambiado! Y es que cuando se habla de Web 2.0 yo automáticamente asimilo “comportamiento 2.0”, en el sentido de que la dimensión humana es lo esencialmente valioso de tal etiqueta. Y OpenDeusto, como proyecto, versa precisamente sobre esto: sobre los nuevos comportamientos, modos, esquemas y valores en el ámbito electrónico, catalizados por la propia universidad en los nuevos espacios digitales.

La más agradable sorpresa de la iniciativa OpenDeusto me sobrevino al ahondar en el Modelo de Formación de Deusto, basado en competencias y valores (utilitas, iustitia, humanitas y fides), pues el nuevo proyecto se constituyó en la expresión de la transposición de tal modelo a entornos electrónicos. Así que, a la luz de tan claro objetivo, incluso el nombre adquiere un nuevo brillo: la apertura que califica a Deusto en este proyecto puede ser, según el DRAE

1. f. Acción de abrir.

2. f. Acto de dar principio, o de volver a dárselo, a las tareas de una asamblea, a los estudios de una corporación, a los espectáculos de un teatro, etc.

3. f. Actitud favorable a la innovación.

4. f. Actitud de transigencia en lo ideológico, político, religioso, etc.

5. f. Acto solemne de sacar de su pliego un testamento cerrado y darle publicidad y autenticidad.

6. f. Combinación de ciertas jugadas con que se inicia una partida de ajedrez.

7. f. Ópt. Diámetro de la lente en un instrumento óptico que limita la cantidad de luz que recibe.

…y todas estas definiciones encajan con mi visión de OpenDeusto, especialmente las que se refieren a la transigencia y a la innovación: no se trata del “open” como revelación de lo escondido, ni como disposición hacia la eliminación completa de las restricciones de difusión/redistribución de la información (pues la natural actividad universitaria de investigación sigue requiriendo un control sobre sus contenidos), ni del “open” como referencia a posturas emocionales cercanas al Open Software. Se trata de tolerancia, transigencia… ¡e innovación!

myOpenDeusto es la infraestructura que, parcialmente, posibilitará la innovación deseada; pero ésta vendrá, sobre todo, de la reflexión sobre cómo, en un entorno diferente del presencial, se adaptan los nuevos medios a los nuevos comportamientos en la red. El valor “ïustitia”, verbigracia, resuena en la percepción de la alteridad, de que existen otras personas y organizaciones con otras sensibilidades y proyectos… que deben respetarse: debe respetarse su posibilidad, y no sus resultados. ¿Qué significan “transigencia” o “tolerancia” en los entornos digitales? Tal vez la transigencia en la edición digital colaborativa se apoye en la pérdida de la percepción de propiedad exclusiva de las obras: no en sus licencias, sino en la asunción psicológica de que el respeto por las modificaciones de otros no altera la esencia de lo trabajado, sino que afortunadamente la matiza y encamina hacia un estado de aceptación que la trocará asumible con más facilidad por todos los implicados. Este es, bajo mi punto de vista, el reto de OpenDeusto: la reflexión experimental sobre los cambios que se han de dar en un magnífico modelo de formación (el de la Universidad de Deusto) para transformarse –y no meramente adecuarse mediante la utilización de herramientas electrónicas– en un modelo de aprendizaje diferente en la red. ¿Cómo se evalúan las competencias en el nuevo medio? Tal vez mediante valoraciones objetivas de referenciación y uso de materiales comunes, facilitada por una colaboración digital impensable en el modelo presencial: esto es parte del reto y las cuestiones planteadas son sus mimbres.

El “Open” de OpenDeusto es innovación, apertura brillante y reflexión humanizada sobre el aprendizaje y sobre un nuevo universo digital de comportamientos y proyecciones. Y quisiera estar cerca para verlo crecer J.

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myOpenDeusto: Herramientas con Sentido

En Deusto, Google, Google Apps, Open Deusto, formación, myOpenDeusto el Octubre 22, 2009 por ricardodevis

myOpenDeusto es, desde el 20/10/2009, el pupitre electrónico de todos los alumnos de la Universidad de Deusto: se trata del fruto de un acuerdo de la universidad con Google para utilizar el conjunto de herramientas Google Apps Edición Educación, e incluye correo electrónico, gestión de calendarios, manejo de documentos ofimáticos, chat de texto, voz y vídeo, wikis y páginas web personales para todos los estudiantes. Esta iniciativa es parte de otra más ambiciosa, Open Deusto, que ciertamente merece una entrada aparte.

La esencia, la causa generatriz de myOpenDeusto ha sido la necesidad percibida de que los estudiantes cuenten con Espacios Digitales de Comunicación propios, cuyos elementos pudieran compartir y en cuya edición pudieran colaborar con criterios cambiantes, de tal forma que sirvan de soporte a la transposición del modelo de formación presencial al ámbito electrónico.

La importancia de la iniciativa no se basa en las herramientas (que no obstante, en sí mismas, acopian un impresionante número de funcionalidades y ventajas), sino en la universalidad de su aplicación. La decisión de la Universidad de Deusto de dotar a todos sus estudiantes con estos espacios digitales supone no la adición de funcionalidades complementarias y ciertamente deseables, sino la asunción de que si cada estudiante cuenta con un tal espacio digital de comunicación la aplicación electrónica del modelo de formación Deusto se podrá aplicar sobre esa infraestructura. Así que el convenio de la Universidad de Deusto con Google se convierte en la argamasa del edificio educativo, y con ella, con myOpenDeusto, se ligarán las construcciones electrónicas del modelo de [e-]formación Deusto.

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De la Rapidez Web y Del Comportamiento Ciudadano

En Comportamiento, GSA, Google, Vitoria-Gasteiz, Web, ciudadanos el Agosto 19, 2009 por ricardodevis

El 24/07/2009 se hizo público el nuevo sitio Web del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz (www.vitoria-gasteiz.org); aunque en realidad se trataba del lanzamiento de la primera fase de reforma integral de el sitio web anterior, a la que se añadirán importantes elementos en los próximos meses (como, por ejemplo, Geo-Vitoria, basada en Google Maps). Se ha aplicado un nuevo diseño gráfico y se han reordenado los contenidos, pero lo más interesante de esta iniciativa Web no es esto, sino el comportamiento de sus usuarios naturales, los ciudadanos de Vitoria-Gasteiz, frente a reformas estructurales de gran impacto:

  • Se ha eliminado la navegación guiada en profundidad: la nueva web municipal cuenta con una página principal y un conjunto de fichas guía (diez en la actualidad) con un máximo de dos niveles adicionales de navegación. A partir de esta mínima estructura de navegación se dan directamente los contenidos (con los hiper-enlaces que puedan contener). Las fichas guía suponen un acercamiento concreto a cada tema de interés ciudadano, con una codificación específica y un comportamiento diferencial asociado (instalaciones, servicios, etc.). Podríamos decir que la navegación tiene un solo nivel, y no muy extenso.
  • Se han suprimido los menús: las demasiado típicas secuencias de opciones de menú, desplegables o no, usualmente a la izquierda de cada página, se han sustituido directamente por el contenido. Y es que no parece lógico que cuando se navegue hacia un departamento municipal concreto aparezcan a su lado el resto de departamentos (que en la mayoría de los casos no interesan, según muestran las herramientas de análisis de sitios Web).
  • Se han categorizado y ordenado los resultados de búsqueda: el nuevo buscador Web, basado en tecnología Google Search Appliance, ofrece los resultados por segmentos de interés ciudadano, y los ordena en razón de la relevancia de cada segmento para el usuario.

Decía que lo más interesante ha sido la reacción ciudadana, porque… ¡prácticamente no se ha dado! Cada vez que se remodela un sitio Web municipal, y sobre todo si los cambios son estructurales, se suele generar un instintivo rechazo a las nuevas formas, así como también un abrazo parcial de las mejoras. El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz cuenta con una herramienta simpar para examinar la pulsión ciudadana en un amplio rango de temas de interés: el Buzón Ciudadano, público, con una gran e intensa participación y sin censura previa; y dentro de este buzón existe una Sección sobre la Web municipal, también pública, en la que se nota que la nueva Web, con sus nuevos modos, no ha generado rechazo: los usuarios se siguen preocupando, sobre todo, de los contenidos; de su disponibilidad y acceso rápido. Los ciudadanos -y los usuarios, en general- desean estructuras ligeras que les permitan acceder a la información, herramientas simples que no requieran manuales, estructuras (casi-)transparentes por las que discurrir sin lastres.

La nueva estructuración interna ha resultado lo más costoso de implementar, pues ha pasado por multitud de procesos de simplificación de la gestión de contenidos que, al final, han redundado en unas características ciertamente sobresalientes, en línea con el comportamiento ciudadano antes notado:

Esto se ha conseguido eliminando las visitas (siempre demasiado intensas) de los robots de indexación, simplificando extraordinariamente los procedimientos de catalogación (sin perder su refinamiento respecto de intereses ciudadanos) y, sobre todo, descargando al servidor Web de peticiones… ¡sobre la mayoría de los contenidos! Cómo se ha llevado a cabo… es harina de otro costal :) .

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LinkedIn y las Mixturas Profesionales Compulsivas

En Uncategorized el Julio 27, 2009 por ricardodevis

Cuando LinkedIn aconseja no entablar relaciones con nadie a no ser que se conozca de forma fehaciente… no se trata de un simple aviso, sino del mantenimiento de la utilidad de su propia red. Se supone que tal red ha de servir para ampliar las relaciones a terceros por medio de intermediarios que conocen a alguna de las partes y que responden de ella. Sin embargo algunos (cada vez más numerosos) usuarios gustan de acumular contactos para ser calificados de “Powerful Networkers” y así, en teoría, poder alcanzar personas o colectivos de interés con supuesta facilidad.

Pensemos en el reclutador de una agencia de colocación, más o menos elitista: disponen de miles de conexiones alcanzadas mediante la seriedad que presta Linkedin a las comunicaciones entre usuarios: “Soy fulano, directivo de la empresa X, y me dedico a Y. He visto tu perfil y quizás algunos de nuestros servicios te puedan interesar, pero, en todo caso, te ofrezco enlazar con mi cartera de contactos y bla bla bla”. Y uno está tentado de contestar que sí, que por qué no solicitar el enlace con esa persona y tener así acceso a miles de perfiles adicionales por un costo nulo. Pero, claro, LinkedIn es una red profesional, y ése es un comportamiento más propio de una red social, como Facebook, en la que se pueden acopiar miles de amigos virtuales (es decir, contactos desconocidos, en su mayoría, fans o no). Veamos qué puede ocurrir si en algún momento necesitamos acceder a un perfil nuevo o a un empleo publicitado mediante uno de estos “acaparadores de contactos”:

  • Hola, soy Mengano –dices tú–. Establecimos contacto hace tiempo y aunque no hemos tenido demasiada relación, por no decir ninguna, un empleo que me interesa depende de un contacto de tu red; así que te agradecería que me presentaras o me recomendaras para el puesto.
  • Hola, Mengano –responde él–. La verdad es que a ese contacto no lo conozco bien, pues sólo mantuvimos breves correos “para conectar”. Pero, en todo caso, tampoco te podría “exactamente recomendar”, pues nos conocemos bien poco tú y yo. Aunque… quizás… si me explicas algo de tu proyecto yo pueda realizar algún tipo de acción, pero no es seguro. En cualquier caso, tal vez pueda invitarle a enlazar contigo y bla bla bla.

¡Claro! El problema es que se está usando una red profesional basada en la confianza que da el conocimiento… para favorecer la vanidad de poseer contactos por doquier, intentando explotar la impronta de seriedad que acompaña al correo interno en tal servicio… ¡de momento!

Se podría argüir que quizás hiciera falta que LinkedIn (y otros postores, como Xing y compañía) habilitaran una segmentación de los contactos (de forma parecida a como hace Plaxo), de manera que se pudiera elegir a qué grupo contactar para según qué cosa: amigos, conocidos, colegas o contactos profesionales de valía. Pero… ¡espera, espera! LinkedIn es una red para lo último, para los contactos profesionales y empresariales no ligados a los otros segmentos, así que… ¿Por qué no agrupar al resto en otras redes, como mySpace, Facebook o Twitter? Y es que si LinkedIn procurara tal fragmentación de los contactos, cuando se produjera la solicitud de una presentación (como en el caso anterior mostrado), ¿en calidad de qué se diría que se da tal? ¿Como amigos o conocidos? Eso no tiene sentido, pues LinkedIn se sustancia en la extensión del conocimiento personal de uno hacia otros de la misma red.

Así que… ¡no sean sociales en LinkedIn! ¡Sean profesionales! Esto es, a fin de cuentas, lo único que se espera en esta red, como lo que se espera en un cine es que los demás estén callados J.

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De la Sede Electrónica

En Ley 11/07, Sede Electrónica, e-Administración el Abril 12, 2009 por ricardodevis

La ley 11/2007 (LAECSP) exige a las AAPP el establecimiento formal de una Sede Electrónica que (en consecuente interpretación de la voluntad del legislador) garantice el acceso electrónico normado de los ciudadanos a los servicios públicos. En realidad se trata de garantizar la constancia reglada de un punto de partida electrónico que procure cobijo informado a los ciudadanos para iniciar, mantener o denunciar sus relaciones, también electrónicas, con las AAPP.

La situación parece sencilla: si una ciudad dispone de una casa consistorial, ¿cómo no habría de darse una similar sede en el ámbito electrónico? Se trata, en definitiva y simplificando, de establecer el domicilio social electrónico de las AAPP; pero las AAPP resuenan muchas y distantes, así que nos restringiremos a los ayuntamientos: se trata, pues, de establecer la sede oficial del ayuntamiento electrónico. Fácil, ¿eh?

Claro que… si revisamos las normas promulgadas e incluso las proyectadas, la inmensa mayoría afirma que la sede electrónica radica en el sitio Web del ayuntamiento. O, peor, que se accederá desde tal sitio Web. Así que se dice algo parecido a… “la sede del ayuntamiento de Burgos está en la ciudad de Burgos, o estará en algún punto accesible a través de las entradas a la ciudad de Burgos” ¡Claro! ¿Qué significa, con esto, que la sede electrónica esté o resida en www.ciudad.es? Pues, simplemente, que se encuentra en algún punto contenido en ese dominio; así que… ¡menuda imprecisión!

Los sitios Web municipales son escaparates electrónicos de las diferentes actividades y proyecciones del ayuntamiento, de sus ciudadanos y de otros medios, compañías o instituciones (prensa, cines, parkings, etc.)… ¡sin ninguna forma reglada más allá del protocolo de acceso: HTTP! Es decir: en una Web de un ayuntamiento tienen cabida informaciones propias, informaciones ajenas, opiniones, publicidad y todo tipo de actuaciones, con diferentes grados de seguridad y distintos cualificaciones de identificación. Así, en la Web se dan parecidos planteamientos que en una oficina “física” de Atención a la Ciudadanía: pasquines informativos, publicidad, noticias de otros en tablón de anuncios… y también trato directo con los ciudadanos, acceso a sus expedientes y… ¡un momento, un momento! ¿La Web es tal mixtura? ¡Pues claro! Un sitio Web municipal permite un medio de acceso y comunicación distinto para actuaciones similares a las presenciales. Pero, entonces, la Sede Electrónica… ¿es la Web municipal en sí? ¿Toda ella? Yo creo que no; no, no; definitivamente no.

Si atendemos a lo anterior, la definición de Sede Electrónica municipal debe eliminar dudas (sobre todo en los ciudadanos que accedan a ella) sobre lo que representa una información, una opinión o… ¡un dialogo “oficial” con el ayuntamiento! De hecho, parece claro que una Sede Electrónica debiera obligar, por sus contenidos, al publicador (en nuestro caso, el ayuntamiento) frente al ciudadano (pues en otro caso éste no sabría, al menos de forma intuitiva, si una comunicación es oficial o no), y, por otro lado, debe estar bien acotada, para que su usuario ciudadano pueda delimitar cuándo se encuentra en un sitio (o sede) oficial y cuando no (por ejemplo, cuando un hiper-enlace lo lanza a… ¡quién sabe dónde!). Pero vayamos por partes.

¿Cómo se acota una Sede Electrónica? ¿Mediante un certificado del ayuntamiento? Si fuera así nos encontraríamos con que la Sede Electrónica es el subconjunto de la Web municipal sujeto a comunicación segura mediante un certificado oficial. Pero esto supondría que no se podría dar este enfoque fuera de la Sede Electrónica, lo que no tiene sentido, pues al fin se trata de un protocolo de seguridad certificada que un ayuntamiento podría dedicar a fines diferentes a los establecidos para la Sede Electrónica. Por otro lado, y como ya hemos visto, la simple mención de la Web municipal (o su consideración de “punto de entrada”) no sirven como lindes (y esto es especialmente cierto cuando la Sede Electrónica se amplíe con otros sufijos de dominio, como “.tel” o “.mobi”, o con otros protocolos de comunicación -FTP, etc.). Nuestra propuesta es que el portal de la Sede Electrónica municipal resida en “http://SedeElectronica.ayuntamiento.sufijo” (por ejemplo, http://SedeElectronica.Vitoria-Gasteiz.org) y que su contenido oficial esté limitado a lo estrictamente contenido en tal subdominio. De esta manera, además del certificado municipal, un usuario/ciudadano podría validar inmediatamente la “oficialidad” de la Sede.

Pero, en el caso propuesto, ¿qué ocurre cuando, como se anunció antes, se desea o requiere utilizar otros protocolos, situados fuera del ámbito del subdominio citado? Pues bastaría, únicamente, publicitar en un directorio reglado (y, por tanto, indicado expresamente en la ordenanza municipal) de la Sede Electrónica (por ejemplo, en http://SedeElectronica.Vitoria-Gasteiz.org/ExtensionesAutorizadas) las URLs de base para tales adiciones: http://vitoria-gasteiz.tel, http://buzon.vitoria-gasteiz.org, etc. Este directorio incluiría, por supuesto, la dirección base oficial de la Sede y serviría para disipar dudas sobre la oficialidad de sub-sitios Web, subdominios y, en general, “puntos de acceso autorizados” a la Sede en sí. Y, de paso, eliminaría la necesidad de tener más de una Sede Electrónica por municipio, usualmente basada en diferentes necesidades departamentales o de servicio (lo que, en puridad, tiene poco sentido, incluso en su transposición física a edificios).

Y es que la norma escrita tiene que describir completa e inequívocamente los accesos y límites de la Sede Electrónica, de forma que opere como referencia y comprobación de la validez de ésta. Por otro lado, las ventajas de la acotación formal resultan evidentes, pues un diseño de interacción plausible aconsejaría que, para el subdominio de la Sede Electrónica, se habilitaran cabeceras Web diferenciadas, que indicaran expresamente su condición y garantía.

Pero todavía hay más. Cuando en un edificio municipal (el Registro oficial, por ejemplo) no se puede prestar servicios se indica, tal vez en la misma puerta y quizás en otros medios de comunicación, tal circunstancia e incluso se pueden establecer opciones alternativas. Sí la Sede Electrónica estuviera embebida de forma no acotada en la Web municipal, podría darse que no funcionaran los certificados y que, sin embargo, se pudiera acceder a cierta información, tal vez no vinculante, lo que originaría confusión en la ciudadanía, pues la supuesta Sede funcionaría y no funcionaría a la vez. Si se atiende a nuestra propuesta de subdominio específico, en la norma que lo regule se habría de establecer también al menos una URL separada (o, idealmente, varias), en un dominio distinto del municipal (tal vez en una página de la Web del Gobierno Autonómico correspondiente, o en el de un servicio Web con garantías), en la que se pudiera monitorizar el estado electrónico de la Sede y, en su caso, se pudieran publicar notas u opciones alternativas en el caso de que el portal de la Sede Electrónica no fuera accesible o funcionara, total o parcialmente, de forma anómala. Esta “URL de seguridad” se publicitaría también en la misma Sede Electrónica, en un directorio al efecto (http://SedeElectronica.Vitoria-Gasteiz.org/Alternativa), en una página que replicaría la externa y que, además, permitiría el acceso a aquélla.

Entiendo que la norma que regule la Sede Electrónica debiera ser tan precisa que habría de regular, además de su acotación, sus mecanismos individuales (por página o acceso) de validación y los esquemas de su identificación corporativa (cabeceras, certificados, etc.), pero… ¿ha de reglar también los puntos de acceso desde páginas Web –u otros medios– desde fuera del dominio legal? ¡No! Hay que distinguir entre “Puntos de Acceso Autorizados” (los detallados en la misma Sede Electrónica) e hiper-enlaces a los mismos (que podrían darse en cualquier página, y singularmente en la página “home” de la Web municipal, sin necesidad de reglarlo). El férreo y claro establecimiento de lindes así procurado permitiría normar, también, los elementos de que constaría el portal de la Sede Electrónica, que se corresponderían, como mínimo, con los exigidos por la Ley 11/2007, de forma que los hiper-enlaces, en tal portal, a sitios externos se podrían validar, adicionalmente, en el directorio de Extensiones Autorizadas de la Sede.

Con el enfoque planteado sería fácil incorporar como Punto de Acceso Autorizado una dirección específica para teléfonos móviles (del tipo, por ejemplo, http://m.vitoria-gasteiz.org ó http://vitoria.gasteiz.mobi) que ofreciera mecanismos de identificación diferentes a los del sitio Web general (de la Sede, nos referimos), garantizando, en todo caso, la cadena “oficial” de validación de aquello a lo que el ciudadano accede. O se podría dar carta de validez incluso a subsitios externos, perfectamente acotados, hospedados por otras instituciones o empresas (redes sociales, administraciones locales de otras regiones o ámbitos, etc.).

En definitiva: todo lo anterior intenta hacer reflexionar sobre la inconveniencia de la ecuación “SedeElectrónica = SitioWebMunicipal” y sobre las ventajas de la precisión normativa y de los lindes electrónicos en la relación con los ciudadanos. Así que… pues eso… ¡A reflexionar! J

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¡E…special!

En Uncategorized el Abril 11, 2009 por ricardodevis

No me pude resistir al reclamo comercial: “Leslie cree que es un superhéroe. El resto del mundo simplemente cree que es un superimbécil”. La película “Special” es especial en muchos sentidos, porque publicita a su protagonista (un medido Michael Raraport) por encima de su director (directores, vamos), y… espera, espera: esto es lo usual cuando los directores no son estrellas y el argumento no se puede resumir bien (la sinopsis en el DVD es… está… absolutamente equivocada :) ). Al fin, se trata de una película mediocre, pero tierna en su voz en off; mediocre pero tremendamente sugestiva :)

El protagonista, merced a un fármaco experimental que pretende potenciar la auto-confianza, cree verse armado, in crescendo, por superpoderes; y cree igualmente que su uso le ocasiona un grave desgaste físico. En realidad, cada vez que cree atravesar una pared, se estrella en ella; y cuando se lanza al vacío para levitar… se da de bruces contra el suelo, sin que nada de eso destruya su interpretación interior de sus nuevos dones. Y, claro, nuestra interpretación más amable sería que los superpoderes están precisamente ahí, en la confianza; pero la película, en su lento discurrir, nos hace descreer de esta opción ilusionante. El mejor episodio es cuando el protagonista, Leslie, hace desaparecer a sus enemigos trajeados (los empresarios farmacéuticos) y, de seguido, recibe una paliza descomunal, atacado por enemigos invisibles. La pena es que Leslie no muera, claro.
Pero… ¿por qué cuento esto? ¡Pues porque me recuerda el comportamiento típico en redes sociales, basado en la ingestión de un cierto fármaco bien publicitado y sustentado en sus efectos de asunción personal! Nuestro e-protagonista tendría aquí super-e-poderes: para ser simpático y atractivo (cientos e incluso miles de amigos); para hacer oír/valer su voz (broadcasting masivo e irredento); para que valoren sus actitudes (grupos, iniciativas, e-recaudaciones). Y, como en la película, la reputación del super-héroe dependería del espectador, así que la media se asegura con la difusión exponencial.
La red se estira cuando el malvado trajeado enuncia que “nadie se enteraría de su desaparición”, y se contrae cuando el raro super-héroe le espeta lo mismo, de retruque, a aquél. Estos dos momentos son los que de verdad ocasionan pavor… ¡mediático!

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Que te… ¿qué? ¡Ah, no! ¡Keteke… Beta! ¡Ay! ¡Lo siento! :(

En Uncategorized el Diciembre 8, 2008 por ricardodevis

Como parece haber hecho siempre, Telefónica, en la Web, se encamina hacia un lugar… ¿sorprendente? ¿misterioso? ¡No! ¡No hay misterio aquí (lamentablemente)! Keteke es la nueva apuesta para ganar… ¿qué? Pues usuarios, claro: se trata de Web 2.0 (o superior) y de Telefónica 1.7 (subiendo). Así que se trata de una novedosa (!?) red social que… bla-bla-bla y… ¡Ay! Lo de siempre, pero a la manera Telefónica, claro.

Keteke-Beta (desde que la presunción de premura se ha convertido en índice de novedad atractiva; desde que se apreció que en Google casi todo es Beta y funciona… ¡ay! ¡versiones beta a mansalva!) es una red social que se centra en… ¿el usuario? ¿en sus relaciones? ¿en su estado/status? ¡Pues claro que no! ¡Se focaliza en la funcionalidad! Bueno, más bien en el acopio de funcionalidades conocidas: KetekeCity (al modo Second Life), Galería (a la manera… iba a decir Flickr, pero… ¡es ya tan común!), Mis Mensajes (e-mail restringido), Imagenio/Móvil/PC, Mis amigos (lo e-social típico, vamos), Mi Perfil, y… vaya, casi de todo. Claro que… ¿a quién le importa la acumulación funcional? ¡Pues a los analistas funcionales, claro! :)

El problema (como casi siempre en estas iniciativas) reside en el Diseño de Interacción: bueno, realmente en su carencia. Y me explico: se exige un apodo, pero el acceso se dará por el número del móvil; se establece la clave por SMS… en la Web; en mi perfil se dice… “Estás aquí: Mi perfil / Mi perfil / devis” y… ¡ay, ay, ay! En mi perfil aparecen dos epígrafes (Últimas Fotos y Últimos Vídeos) con la etiqueta común “No hay contenidos para mostrar”, todo circundado por… ¡qué sé yo! Tres columnas de anchura fija y la sensación de que estamos en una red social de segunda división.

Pero me explico mejor: si se hubiera dado Diseño de Interacción (ID: Interaction Design) mediante escenarios de comportamiento… se podrían haber publicado para validar sus presunciones no con un Focus Group (coincido con Google en obviar a este tipo comunal) sino con los usuarios de hecho. Y es que, de hecho también, los escenarios de interacción de ID reflejan (deben reflejar) las presunciones de uso del producto software en lenguaje natural… ¡legible! Y, además, basándose no en lo que se ofrece (la funcionalidad), sino en el comportamiento plausible de sus posibles usuarios: así que la prueba de que se han aplicado técnicas de ID es que… ¡se muestran en el sitio Web que las escenifica! Si los escenarios de interacción no se publican es… ¡que no existen! Tan fácil, tan claro, tan difícil, tan… tan, tan tan: claro, así tenemos sitios [tan] chiripitifláuticos.

¿Se podría mejorar? ¡Sin duda! ¿Dónde está la duda, pues? :)

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La Web X.0

En 2.0, 3.0, BeKindRewind, Web, gondry el Noviembre 6, 2008 por ricardodevis

¡Mira que tengo que leer basura tecnológica… sin cesar! Por cada libro bueno (ya no recuerdo el último y… bueno, sí lo recuerdo: “Perfect Software and Other Illusions about Testing”, de Gerald M. Weinberg) que atisbo he de tragarme veinticinco malos, anodinos, culpables o simplemente aburridos: sobre movilidad, sobre la web numerada (2.0, 3.0, 3.1), sobre economía-ficción. Así que ando entre O’Reilly y ForrersterResearch e innombrables: anido entre basura a precio de saldo… también. Y hete aquí que, interesado en las redes sociales y, por encima de todo, en su comportamiento asociado, encuentro una película que lo resume todo con gran energía y sensibilidad: “Be Kind Rewind”, de Michel Gondry. He leído transposiciones del negocio tradicional al nuevo 2.0 y me ha costado diferenciar estos libros de los que encerraban las historias de los Golfos Apandadores (¡gran traducción: ininteligible, pero grande!) de Walt Disney. Pero la película de Gondry… ¡ay! Se nota el amor al cine, se apunta un cambio de modelo de negocio basado en la participación, se impone lo que se ama (creación y propiedad) a lo que “se echa” (como las pelis de Hollywood, como los comerciales de medianoche), casi se puede notar la pulsión participativa y… el final no es feliz (es, simplemente, el final). El trabajo del gamberro Gondry (atención a las “suecadas”, como la Suecada Google) se centra en la satisfacción por la participación, en la variación emocional del que participa respecto de esquemas pulidos de producción para impresionar a cualquiera… que nunca es uno mismo. En el fondo se trata de la satisfacción del “made-it-by-you” de YouTube o de las cortas auto-conversaciones seriadas de Seesmic: se trata del diferencial estimativo causado por la participación en la creación y en la propiedad de una obra. Se trata de la Web X (como la de Malcolm). Así que al ver esta película me he sentido X, uno más, posiblemente uno más, posiblemente.

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Frecuentregables

En Uncategorized el Enero 4, 2008 por ricardodevis Etiquetado: , , , , , ,

Los entregables (deliverables), como concreción de los hitos en proyectos tecnológicos, son huesos duros de roer, tanto para el que los emite y desea cobrarlos, como para el que los contrató y tiene que validarlos. Si los entregables son piezas de código no se genera tanta tensión, pues, salvo contadas y honrosas excepciones, se espera que el software entregado funcione, por lo que con tal prueba (y con independencia de la bondad de los procedimientos, unitarios o funcionales, que corroboren este “buen comportamiento”) se libera la ansiedad entre contratante y contratado, que viene a ser sustituida por otra, tal vez más agobiante, relacionada con los plazos. Pero, ¡ay!, si los entregables son documentos, entonces… ¡que San Tito nos asista, a todos!

Para intentar lidiar con esta inquietud (“desinquietud”, que diría mi madre) los documentos de un proyecto tecnológico/software (especificaciones, requisitos, escenarios, análisis, diseños, etc.) han sido sometidos históricamente a distintos enfoques asociados a su evolución respecto del ciclo de vida total de los proyectos mismos. Tales enfoques, esencialmente pasados por agua, se pueden resumir en los siguientes:

Cascada [entregables rígidos]: cada fase pre-establecida genera documentos que se asemejan a cubos de platino-iridio (incluso en el precio), pues pueden ir cayendo por la cascada, entre piedras y fases, y no modificarse en absoluto.  Resulta ideal para los contratados, pues siempre se puede elaborar un documento correcto cuyo alcance no cubra su presupuesto, pero el contratante nunca podrá validar que está completo ni que, por tanto, se ajusta a sus necesidades.

Fuente [entregables flexibles]: los documentos son bien rocas bien trozos suficientemente sobados de plastilina, con cierta intención de forma inicial, y se espera que limen sus aristas y adquieran su forma de cantos rodados tirándolos muchas veces arriba y abajo, contra el suelo, contra ellos mismos. Se trata de un modelo similar al de la cascada, a la que se ha añadido un costoso procedimiento para subir las piedras y lanzarlas de nuevo, desde el principio o desde cualquier parte de la cascada. Para los consultores, tal costo adicional (de subida) debiera asumirlo el cliente, así que se parapetan en una política clara: la cascada es suya y las piedras son del cliente una vez que las aprueba, así que si hay que realizar cualquier esfuerzo posterior… ¡que lo pague el contratante, pues se deberá a su propio error de apreciación! Así que el resultado final de estas técnicas, asociadas a OORA/OOA/OOD suele ser… ¡el mismo que en el enfoque de cascada! Pero, eso sí, se admiten pequeños cambios en los documentos que no supongan costes significativos para el contratado.

Granizo [micro-entregables rígidos]: como consecuencia del esquema intermedio anterior, los clientes deciden limitar su riesgo troceando las piedras grandes en gravilla, que podrá ser así controlada mejor y validada con mayor seguridad: tal es lo que proponen los Métodos Ágiles. El problema es que, por tratarse de documentos tan cortos (micro-escenarios de negocio, objetivos concretos, etc.), se establece de antemano que una vez aprobados cualquier cambio supondrá… ¡un nuevo documento! Así que no hace falta motor hidráulico para devolver las piedrecitas a la cascada: se trata de granizo que cae del cielo, sólo desde arriba hacia abajo. Y, usualmente, causa parecido daño.

Al final uno no sabe qué es peor (o mejor); sobre todo en las AAPP, que por sus características de contratación tienen que anticipar los métodos en los que enmarcar los entregables. ¿Hay solución? ¡Pues claro! El problema reside, precisamente, en que los anteriores esquemas se centran en el marco metódico de composición, entrega y validación de los documentos, en lugar de centrarse en su generación práctica (no metódica); así que si cambiamos el foco de atención y lo dirigimos hacia objetivos prácticos, tal problema deja, en muchas casos, de tener sentido.

Lo que aquí propugno es la imposición de “frecuentregables”: es decir, de entregas frecuentes de documentación, ¡pero no de documentos!, configurando así una suerte de [micro-entregables flexibles]. Pasemos, sin más, al lado luminoso de La Fuerza.

El mayor problema de los documentos es que una vez terminados de redactar difícilmente pueden ser reformulados o cambiados esencialmente –al menos por sus autores–, sino tan sólo levemente modificados o matizados. Por otro lado, para el revisor, leer un documento implica asumir paulatinamente su estructura, de forma que finalmente se introducen correcciones pequeñas, que el consultor solventa y vuelve a presentar, de forma que a cada corrección resuelta se torna más difícil echar atrás un documento. Por fin, la tarea de revisión se realiza a golpes, sobre mucho trabajo anterior, sobre muchas páginas y bajo demasiado riesgo. Para evitar esto hay que forzar a que el contratante tenga acceso, en todo momento, a cualquier texto redactado por el contratado, de manera que cada día se cuente con el diferencial de lo hecho el día anterior (la funcionalidad de revisión de MS Word y similares –como la línea base de los ficheros MS Project– es fantástica a este fin); y esto sólo se consigue cuando no se trabaja con un fichero en local que se “sube” a un servidor en un momento dado (o, peor, se envía por correo electrónico): se consigue cuando el fichero está, directamente, en un servidor de ficheros (wiki, MS Sharepoint, MS Groove, etc.). En definitiva, se deben imponer las siguientes normas:

·         Una versión de trabajo de un documento es, simplemente, la que supone cualquier modificación respecto del documento previo. Una versión estable es aquella que, de entre todas las de un documento, se ha calificado así en un momento dado y sirve para asegurar emocional y presupuestariamente su uso como referencia temporal de otros documentos y trabajos. Un hito será una versión estable solo-lectura.

·         Las versiones de trabajo siempre residirán en el servidor, y se actualizarán directamente allí ante cualquier cambio, por pequeño que sea. Si las versiones se aportan sin que haya control de cambios (bien por el programa en sí, como MS Word, bien por el sistema de soporte –por ejemplo, un wiki), se rechazarán sin más explicaciones (hacen perder el tiempo al revisor).

·         Si se aportan versiones cuya diferencia respecto de los ficheros anteriores sea excesiva (muchas páginas), se considerará que el contratado no ha “colaborado ofimáticamente” con el contratante, y se rechazará de plano el documento completo, que deberá ser re-redactado mediante pequeñas adiciones, cada una de ellas sujeta a revisión.

·         Las carátulas, hojas de aprobación, dibujitos, etc. no tienen mucho sentido en este esquema, así que, en lo posible, se relegarán a versiones estables e hitos.

·         La propiedad de los documentos es siempre del contratante, por lo que, con independencia de su autoría, autoriza su modificación por cualquier integrante del proyecto, sin restricciones (asumiendo que se cuenta con un sistema de versionamiento razonable).

·         No se eliminará ningún documento en ningún momento, bajo ninguna circunstancia. Tan sólo se versionarán, incluso mediante un documento intencionadamente en blanco, con la mención “eliminado” y una explicación de la causa de esta acción.

·         No se darán aprobaciones expresas sobre versiones de trabajo: tan sólo modificaciones o vetos.

De esta forma se eliminan muchas de las dudas y quejas relacionadas con la elaboración de documentos: las copias desde “trabajos anteriores” (el celebérrimo “copy-n-paste” de las consultoras de prestigio) se tornan más costosas que su elaboración desde cero (es ciertamente difícil simular que se está redactando un documento que ya está redactado; y, además, en cada adición se puede producir un cambio de rumbo, sin lastre moral o presupuestario para el revisor); el ajuste, por otro lado, con la situación concreta a modelar (el objeto de la contratación) podrá ser revisado mejor así; adicionalmente, y sin necesidad de controles presenciales, se podrá controlar mejor la evolución del proyecto, simplemente estimando el diferencial de trabajo realizado de un día a otro, y no respecto del total del proyecto; y, por último, el contratante dispondrá con mayores eficacia y eficiencia de su tiempo, adaptando las revisiones a su agenda de tareas.

La idea es muy simple: ante alguien que te debe un millón de euros y no te paga porque prefiere pagarte de golpe (o en dos o tres golpes), uno confía más en el que te paga 100€ al día, en tanto sobrevienen “los golpes”. Y aquí, como saben contratantes y contratados, también se trata de euros.